Soy Noa Rodríguez, una viguesa afincada en Madrid y desde pequeña siempre me han gustado las historias. Saber si el príncipe conseguiría derrotar al dragón, si el pirata llegaría a buen puerto, si al final se puede desayunar con diamantes… Así poco a poco decidi que lo mío era dedicarme al mundo de la ficción, porque realmente estoy más tiempo en las nubes que en la tierra. Así acabé metida primero en Comunicación Audiovisual en la Universidad Pontificia de Salamanca y más tarde en el Máster de Guion de esa misma universidad.
Durante todo ese tiempo en el que iba descubriendo que quería crear las historias, debatirlas, desgranarlas, modificarlas, venderlas… encontré mi otra pasión: la moda. Me educaron para ser una señorita (aunque creo que mi madre no lo ha conseguido completamente) y, por lo tanto, a saber qué ponerme para cada ocasión. Así, poco a poco fui comprendiendo que menos es más, que tú tienes que llevar aquello que te vaya a resaltar y que la moda es importante pero no tanto como para hacer que vayas como un fantoche solo por ponerte ese minivestido que tanto se lleva.
A eso se añada mi visión obsesiva compulsiva de que todos los detalles son importantes. Soy un poco detective en ese aspecto por lo que me quedo con los detalles más pequeños y aparentemente insignificantes de las cosas que veo. Y cuando encuentro algo que chirría entonces saco todo mi arsenal y me vuelvo irónica, mordaz, agresiva y letal.
Eso sí, al final siempre acabamos comiendo perdices.